Por Mayte Parra, Diputada Autonómica y Alcaldesa de Ibi
La esencia de la democracia se sostiene y se fundamenta en que el Pueblo es soberano y con su voto elige y legitima a los representantes políticos. Hemos asistido a una violación de la voluntad popular en Benidorm, pero con anterioridad han sido otros municipios los que han visto quebrantada la decisión libre, voluntaria, personal y espontánea de cada uno de sus ciudadanos, manifestada de forma inequívoca en las urnas.
Y es que los resultados son claros. Aunque sea por un voto siempre hay un partido político o agrupación que gana las elecciones y a quien se le debe respetar hasta el final de su mandato. En democracia, esa clara decisión del Pueblo debe ser protegida, de modo que partidos minoritarios que tienen cuatro votos y medio, no impongan sus políticas con coacciones y amenazas a los mayoritarios vencedores en las elecciones. El resultado está claro: si no se obtiene mayoría absoluta, nos gobiernan de facto los que tienen menos representatividad y nos hacen comulgar a todo el país con ruedas de molino.
Si bajamos algún que otro peldaño y nos situamos en las comunidades autónomas y en los municipios, la situación no cambia, se agrava. El asalto al Gobierno por tránsfugas sin ética ni principios y que no dudan en afirmar después de haber pasado por dos partidos políticos distintos, que estarían dispuestos a encabezar un tercero, no viene sino a demostrar que degenerados de la política atracan la soberanía popular de todo un pueblo, convulsionan a sus ciudadanos y provocan una fractura social por sus propios resentimientos, recelos e intereses personales. Ante esta situación hay un claro indefenso: el ciudadano, que observa impotente como su voto deviene nulo por quienes no podemos llamar “golpistas” porque, incomprensiblemente, están amparados por la Ley.
Es necesario ser tajantes ante estas situaciones ya que, como ha quedado demostrado, los pactos antitransfuguismo a la hora de la verdad quedan en papel mojado. Si realmente se quiere un juego limpio, es necesaria una modificación de la Ley Electoral y una regulación legal de los tránsfugas, que los hay de todos y variados colores. Que se adopten soluciones de una vez por todas a esta preocupante, continua y reiterada situación porque una cosa es decir que no se está de acuerdo en voz alta y en los periódicos y otra muy distinta, como ha hecho el Partido Socialista en Benidorm, es apoyar, refrendar e impulsar el asalto al Poder con la clara vulneración de la voluntad de todo un pueblo.
Querido Manuel, tú eres el Alcalde de Benidorm porque el pueblo ha querido que lo seas y sólo espero y estoy convencida de ello, que tus verdugos políticos recibirán la contestación democrática que merecen en las elecciones de 2011.





